Nuestros Valores

Nuestra organización está formada por personas diferentes en términos de experiencias personales, propensiones genéticas, apariencia, modo de ver la realidad y hasta objetivos de vida. Aún con toda esta diversidad, que observamos como saludable, debemos procurar un paño de fondo común, algo que nos distinga del paisaje. La adopción de determinados valores en común debe ser el principal factor que nos caracterice como equipo.

Pro actividad

La esencia de la pro actividad, en un nivel personal, consiste en guiarse, no por condicionamientos genéticos, ambientales o de crianza, sino por valores cuidadosamente seleccionados. Sin la pro actividad, no tendría sentido enunciar valores a respetar. Por detrás de la elaboración de esta escala de valores está la suposición de que las personas pueden escoger lo que las controlará. Una vez asumida esta premisa, podemos proponer a las personas este conjunto de principios y esperar que ellas modelen su comportamiento en el plano empresarial de acuerdo con ellos. Otro aspecto importante de la pro actividad es mantener una actitud atenta y valerosa frente a los problemas, ir al encuentro de ellos y no esperar que nos alcancen. Con frecuencia un problema está allí, en el límite de nuestro campo de visión pero fingimos no verlo, esperamos que desaparezca por sí mismo. Casi siempre el problema no desaparece.

Al contrario crece y viene en nuestra dirección. Cuando ya es imposible ignorarlo él ya está sobre de nosotros, atropellándonos. Por otro lado muchas veces cuando el problema es todavía pequeño, basta que dirijamos a él una mirada, una pequeña acción y el mismo se diluye en el aire. Con certeza todos nosotros ya tuvimos este tipo de experiencia, en el campo personal o en el profesional. Una vez un colaborador nuestro, representante comercial, que ya había trabajado con otras empresas de nuestro mercado dio un testimonio muy gratificante: el afirmó que la diferencia entre Prática y sus competidores es que en Prática las cosas se resuelven. Es muy importante mantener y desarrollar este aspecto de nuestra cultura empresarial. De la misma forma que debemos ser proactivos con relación a los problemas, debemos ser proactivos en relación a las oportunidades. Explorarlas, buscarlas, examinarlas, ir al encuentro de ellas. Las oportunidades están siempre por allí, disponibles para quien adopte la actitud cierta. Un punto importante en este valor, tanto con relación a problemas como a oportunidades es que debemos tener siempre la disposición de "ir allá", donde las cosas están sucediendo, colocar "las manos en la masa", "ensuciarnos las manos de grasa" todo esto forma parte de ser proactivo.

Ser proactivo también está en tomar el control de lo tiempo, reservando la proporción más grande para lo que es realmente importante, no dejando que se controle por el urgente.

Agilidad

La supervivencia en un ambiente competitivo exige rapidez en las decisiones y en la acción. "No es lo grande que vence a lo pequeño, es lo rápido que vence a lo lento". Esta frase nos recuerda que no debemos sentirnos impotentes mientras somos pequeños ni considerarnos invencibles cuando nuestro porte sea grande al compararnos con nuestros competidores más directos. Tamaño no es limitación ni garantía de nada.

Mantengámonos siempre ágiles en la decisión y en la acción. Tenemos censo de urgência. Si necesitamos hacer algo, hagamos con rapidez. Vamos a desarrollar procesos que resulten en agilidad. Si es necesario hacer algo, que sea rápido. Hubo un momento en la historia de Prática en que estuvimos seriamente amenazados: fue durante la crisis energética de 2001, el llamado "apagón", nosotros fabricábamos sólo hornos eléctricos. De repente, del día para la noche no había más energía disponible y ninguna empresa estaba dispuesta a invertir en un horno que consumiera energía eléctrica. Fuimos rápidos y desarrollamos en menos de 90 días un modelo a gas. En este caso, nuestra agilidad garantizó la supervivencia y acabamos por aprovechar una enorme oportunidad: con la crisis, la búsqueda de equipos a gas se multiplicó y vendimos como nunca.

Innovación

La búsqueda constante para ofrecer cada vez más valor a los clientes es la base de nuestra supervivencia y crecimiento. Pero, innovar no es sólo una cuestión de incorporar más tecnología al producto. Podemos innovar en el modo de producir, de vender, de relacionarnos con el cliente. Hacer diferente y también experimentar alternativas con cuidado, pero sin un miedo exagerado de errar, puede criar condiciones que nos alejen de nuestros competidores. Diferente de mejorar algo, que es también muy importante, de tiempo en tiempo es necesario efectuar mudanzas más radicales, dar saltos, hacer de un modo diferente. Una vez un competidor se manifestó admirado de como Prática, en cada exposición, año tras año, parecía una empresa diferente. Vamos siempre a evaluarnos y a comprobar si no estamos cayendo en la rutina. Tenemos que actuar de un modo diferente a nuestros competidores y diferente de nosotros mismos, de cómo fuimos en el pasado. Vamos a dejar de lado el "no se toca en el equipo que está ganando" substituyéndolo por "reformule el negocio cuando el negocio está bien". La falta de cambios es perjudicial.

Dedicación al Cliente

Quien paga nuestras cuentas son los clientes, y es atendiéndolos bien que la empresa podrá cumplir su misión y garantizar su supervivencia. Todo el equipo debe tener mucha convicción sobre este punto. Debemos sorprender al cliente con nuestra atención diferenciada. La referencia dada por nuestros clientes actuales siempre será la mejor publicidad. La dedicación al cliente debe permear toda la organización y no manifestarse apenas en los contactos personales. Debe ser para un cliente en especial pero también para todos los clientes en general. Vamos a desarrollar procesos pensando en encantar al cliente. Debemos proyectar pensando en el cliente, en lo que él precisa, como va a usar el equipo, debemos producir pensando en el cliente, si él va a gustar de la terminación, si estamos entregando en la fecha correcta y así en adelante. La dedicación sincera al cliente es una ventaja competitiva difícil de ser imitada por la competencia pues no pocas veces involucra sacrificios personales y financieros, y pocas empresas están dispuestas a esto. Nuestros socios comerciales, al observar cómo nos comportamos en este campo acaban fortaleciendo su confianza en nosotros y retransmitiendo esta confianza a los nuevos clientes.

Respeto

Todas las personas son merecedoras de consideración y respeto, y las relaciones humanas que se conducen en la empresa y con sus colaboradores se deben pautar en este principio básico. Entre los requisitos de una relación respetuosa está la capacidad de escuchar. Oír y entender lo que el otro tiene para decir es el modo de garantizar que la comunicación sea eficaz y hace que cada uno se sienta valorizado y respetado. No vamos a usar ironía en la comunicación, es ineficaz y provoca conflictos. No vamos a usar palabras irrespetuosas o ridiculizar a otras personas, principalmente cuando existe una ascendencia jerárquica en la relación. Saber escuchar crea excelentes oportunidades de aprender.

Voluntad de mejorar

Sólo mejorando continuamente y en todos los aspectos conseguiremos perpetuarnos como empresa. Si mejoramos un poco hoy, mañana estaremos un poco mejor, es obvio. Después de una semana, aún mejor. Un mes, un año, cinco años. Si colocamos la mejora continua en una perspectiva de largo plazo, encontramos un potencial increíble. Ahora, ¿es posible mejorar todos los días? Afirmamos que sí, es siempre posible aprender algo nuevo, reorganizar el puesto de trabajo, mejorar un proceso, pulir las aristas de una relación. El desafío más difícil, tanto en términos empresariales como personales es "estabilizar" las mejoras, evitando el fenómeno "diente de sierra", mejorando y empeorando, mejorando y empeorando. Para huir de esta trampa precisamos conocer y adoptar las posturas gerenciales adecuadas, estandarizando procesos, educando y entrenando a las personas. Admitir los errores y así aprender con ellos es una importante fuente de mejora y progreso; quien se considera incapaz de errar ya no progresa, no siente motivación para el esfuerzo. Quien cree que ya sabe todo lo que precisa saber estará, de cierta forma, impermeable a nuevas oportunidades de desarrollo y acabará adoptando posturas incompatibles con el progreso continuo. Otro reflejo importante de éste valor es que estaremos siempre creando oportunidades de entrenamiento y educación, para líderes y colaboradores.

Vamos a cultivar un espíritu de excelencia en todo lo que hacemos, teniendo las más desafiadoras referencias. Vamos siempre a preguntarnos: ¿qué es lo imposible, que si pudiera ser realizado obtendría un resultado espectacular? Responder a esta pregunta ya nos creó bellísimas oportunidades en el pasado. Vamos a proponernos siempre objetivos altamente desafiantes, objetivos "imposibles". Establecer metas altas e trabajar con firmeza por ellas siempre ha sido el fuerte motivador de nuestro desarrollo.

La empresa siempre invertirá en el perfeccionamiento de su personal, pues sabe que es éste el principal factor determinante de su propio progreso.

Competitividad

Las necesidades de supervivencia y crecimiento imponen un estado permanente de atención al mercado y a los competidores. Cuando seamos atacados por la competencia, no vamos esperar para ver: Defendámonos inmediatamente y con fuerza. Del lado proactivo, ataquemos antes. Tengamos coraje, cuando sea el caso, de atacarnos nosotros mismos, antes que el competidor lo haga. Luchamos por la participación en el mercado pero también por cada pedido en particular, por cada meta propuesta.

Compromiso

La empresa, que somos todos nosotros, las personas que la componemos, precisa que cada uno ofrezca no menos que lo máximo de sí mismo, con buena voluntad y profesionalismo. La fuerte y evidente adhesión a este valor es fundamental para todo el equipo de gestión y la condición para el mantenimiento del líder en la condición de líder. Los líderes son referencia para todo el equipo y un líder no comprometido puede ser muy perjudicial. Sabemos que no todos tienen la disposición o el perfil para estar "fuerte y evidentemente" comprometidos. Respetamos este hecho, pero no queremos a esta persona en una posición de liderazgo y quizás tampoco en el equipo. El resultado, nuestro suceso como grupo, depende de todos y si algunos limitan su dedicación a un determinado nivel, estarán perjudicando a los otros.

Comprometimiento con la empresa es lo mismo que comprometimiento con los objetivos de la empresa. Un equipo comprometido lleva en serio fechas, indicadores, compromisos asumidos interna y externamente. Un equipo comprometido mantiene la necesaria disciplina en relación a procesos establecidos.

Espíritu de Colaboración

Las personas tienden a apoyar a quien las apoya. Recordando esto, vamos a hacer que la colaboración mutua (entre nosotros y con relación a los colaboradores) sea la base para un crecimiento constante. Internamente, fomentar un ambiente de confianza y mutua colaboración es esencial para crear un equipo de éxito.

Externamente, nosotros procuraremos anticipar nuestro apoyo a clientes, proveedores y otros asociados comerciales. Nuestra firme creencia en esta tendencia nos lleva a ello. No siempre tendremos como retorno el apoyo que anticipamos, pero sabemos que es una cuestión estadística y la mayor parte de las veces tendremos la contrapartida del apoyo.

Esta red de apoyos, interna y externa, será la base consistente para el alcance de nuestros objetivos

Gratitud

Nadie construye nada sólo. Saber reconocer la ayuda del otro y manifestarse con relación a esto cultiva un ambiente propicio para una convivencia humana saludable y productiva. Dar reconocimiento a los liderados, agradecer a los asociados, con sinceridad reconocer que dependemos unos de los otros nos previene de la ilusión de la autosuficiencia, consecuente soberbia y probable caída.

Honestidad e Integridad

El interés inmediato no puede sobreponerse a los valores humanos mayores y a la confianza de las relaciones que sustentan a nuestra empresa. Vamos, en cada situación, identificar donde está la ética, donde está el "bien" y a seguir por allí. Finalmente, habrá sido el mejor camino.

Ser íntegro es cuando nuestro discurso, la nuestra conversa, están de acuerdo con nuestro comportamiento. Es cuando seguimos la voz de nuestra consciencia e elegimos hacer o que sabemos que es correcto. Que seamos siempre transparentes, sabemos reconocer cuando erramos e asumimos las consecuencias de los errores, en una manera que los otros no sean perjudicados.

Austeridad

Nuestros recursos deben ser utilizados con inteligencia y sobriedad, sin ostentación o desperdicio. Una de las mejores formas de ganar dinero es parar de desperdiciarlo. Tenemos que combatir el desperdicio en todas sus formas: energía, tiempo, stocks excesivos, materiales, procesos mal elaborados y errores repetidos.

Austeridad impone foco en el resultado financieiro de la empresa, que es indispensable para realizar los otros objetivos.